Tuluá

Precios por las nubes

No podríamos olvidar que uno de los factores que motivaron el paro nacional, fue incluir en la primera reforma tributaria, el alza en algunos productos de la canasta familiar y las consecuencias nefastas de este movimiento, tal como los bloqueos de algunas de las principales calles y vías del país que encarecieron hasta ahora otros alimentos básicos para la familia colombiana.

Y lo más preocupante y grave, es la continuidad de tales alzas, que después de interminables diálogos entre las partes en conflicto se pudo llegar a un acuerdo para poner fin a las detenciones arbitrarias de los vehículos en sitios estratégicos de la malla vial.

Era de esperarse que así sucediera, pero lo que no se puede aceptar es la permanencia de altos precios, una vez terminado el impase, por todos condenado en el ámbito nacional. Y entonces ahora se nos viene un altísimo costo de uno de los principales nutrientes de todo el pueblo,especialmente de la gente de menos recursos económicos,como es el huevo y la carne de pollo. Antes del cese de actividades e infinidad de marchas, se conseguía el precio y de la unidad por valor de $350 (trescientos cincuenta pesos), hoy está en un valor aproximado a los $500 (quinientos pesos) y acaba de anunciar la Federación Nacional de Avicultores que en los próximos meses podría estar por los $1.000 (mil pesos) lo que no se concibe en la mente de ningún colombiano con cierto grado de sensatez. Los avicultores señalan que durante el paro nacional se murieron cerca de diez millones de aves de corral, entre gallinas ponedoras, pollos de engorde y pollitos de levante lo cual produjo pérdidas muy grandes a los productores, especialmente se afectó al Valle del Cauca, nido de inmensas avícolas y generadoras de empleo.

Lo que nos preocupa, es precisamente que una vez terminado el bloqueo de vías y suspendidas las protestas y marchas, el precio del huevo y del pollo,se mantienen en el mismo valor con tendencia al alza y se agrega que no solo están muy caros estos alimentos, sino que se extiende igual situación a otros muchos elementos alimenticios básicos de consumo diario, como la papa, el arroz, el tomate, los plátanos, el banano, para mencionar unos pocos, pues según se desprende del sentir popular, son todos los alimentos que están por las nubes. Lo anterior no se puede aceptar, si tenemos en cuenta que existen las oficinas de Control de Precios en cada municipio, pero parece que son absolutamente inoficiosas, porque nunca se ve a un funcionario de tal dependencia haciendo su respectivo trabajo en la calle, que es donde deben estar día y noche, para evitar el alza de los productos, el acaparamiento y toda clase de ilegalidad que se presenta.

Es común escuchar a los funcionarios decir “es que la comunidad no denuncia” y se apoltronan en sus cómodas sillas oficiales, esperando a los ciudadanos de a pié, que no se atreven siquiera a pisar esos pisos, en donde la burocracia abunda y el servicio es pésimo,por no decir nulo.

¿De qué sirvió retirar la primera reforma tributaria y en esta segunda ocasión anunciar que no se tocará la canasta familiar, si ahora todo está por las nubes?. Por favor, es hora de la verdad.

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