lunes, agosto 19, 2019
PolíticaTuluá

Radiografía del fondo europeo para la paz en Colombia

La semana pasada, dos mujeres vallecaucanas integrantes de la Asociación de Productores Agropecuarios de Argelia, Valle del Cauca (Asproagro), compuesta principalmente por víctimas del conflicto, logró poner su producto estrella, el plátano hartón, en la Feria Macfrut de Italia, una de las ferias agrícolas más importantes de Europa. Junto a ellas viajaron también dos mujeres del Putumayo a exponer, frente a más de 40.000 visitantes de la feria, el sacha inchi, el cacao o la caña que están produciendo en su territorio.

El hecho pasó casi desapercibido en la prensa, pero es revelador. Tanto las mujeres del Valle como las de Putumayo pertenecen a proyectos productivos financiados por el Fondo Europeo para la Paz y son muestra de cómo se está materializando en los territorios el sonado apoyo de cooperación internacional que llegó al país tras la firma del Acuerdo Final de La Habana, en 2016.

Por esos meses, una de las principales preocupaciones sobre lo recién firmado eran los recursos para la implementación de lo pactado entre las Farc y el Estado colombiano. Por ello, el Gobierno de Colombia hizo recorridos internacionales para convencer a varios países de que el momento que atravesaba el país era histórico y que necesitaba apoyo externo para materializar los esfuerzos en marcha.

Entre varios apoyos conseguidos de la comunidad internacional para el Acuerdo de Paz, uno de los más sólidos fue el que vino de la Unión Europea, que para entonces ya llevaba casi dos décadas de relación con Colombia. Para concretarlo, ese órgano multilateral creó el Fondo Europeo para la Paz, al que inicialmente se destinaron 95 millones de euros.

Dos fueron las esferas concretas en las que se acordó que debería ser destinado el apoyo de este fondo: el desarrollo rural, pactado en el primer punto del Acuerdo de La Habana, y la reincorporación de los excombatientes de las Farc, estipulada en el tercer punto. En el aspecto geográfico, la prioridad fueron los territorios en los que se iban a implementar los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), que se ejecutan en 16 subregiones del país, aquellas particularmente afectadas por el conflicto armado.

En noviembre de 2018, ya con Iván Duque en la presidencia, el director general de Cooperación y Desarrollo de la Unión Europea, Estefano Manservisi, visitó Colombia y durante su estancia en el país se anunció una inyección de recursos al fondo, que elevó el capital a 125 millones de euros. Además, se anunció la entrada de Chile al Fondo Europeo para la Paz, lo que lo convertía en el primer país latinoamericano en hacer parte de dicho fondo.

Desde entonces, el Fondo Europeo para la Paz está presente en 73 municipios, de 16 departamentos, con 24 proyectos para la paz. Dichas iniciativas van desde apoyo a cadenas productivas locales (café, cacao, pesca) hasta proyectos de ecoturismo en corredores amazónicos de Caquetá y Guaviare.

En muchos de esos proyectos están vinculados tanto excombatientes de las Farc como población víctima del conflicto. A raíz de ello, no en pocas ocasiones altos delegados de la Unión Europea en el país, como la embajadora Patricia Llombart, han señalado que la coyuntura histórica que atraviesa el país se asemeja a lo que ocurrió en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los enemigos de la guerra se unieron y dieron origen a la misma Unión Europea, como un proyecto de paz.

El Fondo Europeo no es el único que actualmente está apoyando la construcción de paz en el país. Existe también el Fondo Multidonante de Naciones Unidas para el Posconflicto, el del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el del Banco Mundial. Según explica Francisco García, jefe de cooperación de la Unión Europea en Colombia, el diálogo con esas entidades es constante y, en todo caso, está coordinado por el Gobierno Nacional.

 

www.elespectador.com