martes, noviembre 13, 2018
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La única especie de oso que habita en Colombia podría desaparecer en 30 años

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Hay un sinfín de buenas razones para conservar al oso de andino. Es un guardián de los páramos, del agua que nace de allí, es experto en dispersar semillas dentro de esos ecosistemas, además de renovar los bosques. El problema es que, pese a todos sus aportes, el Ministerio de Ambiente coincide con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en decir que es una especie vulnerable a la extinción. Es posible que para 2048 no exista el único oso que vive en Sur América.

Esa noticia alarma hoy, especialmente, cuando se celebra el Día Mundial para la protección del oso andino. Su presencia en la cordillera de los Andes es fundamental en Venezuela, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia, en donde habita 23 áreas protegidas del país. Tenerlo allí es la prueba de qué tan saludable está el ecosistema, por eso se les conoce como indicador de calidad ambiental.

Pero la oportunidad de registrarlo es cada vez más escasa. Sus barrios, que van desde los 200 hasta los 4.750 metros sobre el nivel del mar, están siendo cada vez más fragmentados. Deforestación, carreteras, urbanización, son las primeras causas del problema. Pero la degradación de su hábitat natural no es la única razón que preocupa.

Su pelaje negro oscuro, con manchas claras en el pecho, el cuello y el rostro, es un atractivo para los cazadores. Los capturan para exhibición, para usar sus pieles como medicina o para ahuyentarlos del ganado o de los cultivos de alrededor.

Hace dos años, precisamente, la organización Greenpeace se pronunció ante la racha de caserías que se estaban presentando en el páramo de Pisba, en Boyacá. En ese momento, Silvia Gómez, coordinadora de Greenpeace en Colombia, se pronunció: “Tenemos que detener la caza indiscriminada de estas especies que mantienen ecosistemas y condenar estos hechos con vehemencia. Necesitamos continuar sumando el apoyo de más colombianos para que este tipo de situaciones no se repitan más”.

Hasta ahí las cosas tienen una esperanza. Sensibilidad, programas de protección y acciones judiciales. El asunto es que las autoridades ambientales notaron en los últimos años la amenaza turística, la promesa de “conocer al oso de cerca” que está acechando a la especie. Esto, por muy atractivo que suene, impacta el medio ambiente del mamífero y su bienestar. De acuerdo con Parques Nacionales Naturales, los turistas “alteran su dieta al ofrecerle carnadas para que los turistas se puedan aproximar a él”.

Por esas preocupaciones El Espectador – BIBO lo invita a #PonteLosAnteojosPorLaVida ¡No olvide la existencia del oso andino en algún lugar del bosque y la urgencia de que las próximas generaciones puedan verlo de lejos!

Fuente: elespectador.com.co

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