Entre enero y noviembre del 2017 se realizaron 3.456 denuncias por hurto a residencias en Bogotá. Entre los objetos que más se robaron se encuentran televisores, computadores, portátiles, equipos de sonido, joyas, efectivo y, en algunas ocasiones, ropa y zapatos.
Enero y agosto son los meses en los que más se producen casos de robo en viviendas, con una media (anual) de diez denuncias por día (los casos, obviamente, son muchos más).
Y esto se debe, a que en estas épocas del año muchas familias salen a disfrutar de unas merecidas vacaciones y los ‘amigos de lo ajeno’ aprovechan la ocasión para desvalijarles sus hogares.
Afortunadamente, la revolución tecnológica, y particularmente la del llamado ‘internet de las cosas’, se ha vuelto un aliado muy potente de la seguridad en los hogares y cada vez son más las familias que optan por herramientas de este tipo para combatir al hampa.
El concepto de automatización de los hogares o ‘domótica casera’ no es nuevo, pero sin duda que hoy se ha hecho mucho más accesible a los bolsillos.
Más allá de las tradicionales alarmas, el manejo automatizado de luces, cortinas, riegos, etc. –y con toda clase de sensores–, ya no es cosa de ciencia ficción, como tampoco la posibilidad de monitorear la casa a distancia, gracias a cámaras de vigilancia que son capaces de generar y enviar un mensaje o imagen de alerta en caso de que detecten algún movimiento en su zona de cobertura.
Y lo mejor, gracias a internet, ya no importa si usted se encuentra fuera del país: si tiene conexión a la red recibirá la alerta de forma inmediata o podrá controlar su casa remotamente a su antojo.
Para empezar a ‘armar’ una defensa inteligente de su hogar, lo primero que hay que hacer es identificar los puntos vulnerables y definir los sistemas de monitoreo y/o automatización que se deberían utilizar.
Y para eso, nada mejor que un experto en seguridad. ¿La razón? Esas personas han visto cientos de robos y conocen como nadie la forma en que operan los ladrones.
Probablemente las cámaras sean lo que primero que surja entre las opciones.
Los circuitos cerrados de televisión no bastan por sí solos para prevenir el hurto de residencias, pero pueden verse fortalecidos por adiciones tecnológicas que los convierten en sistemas capaces de hacer bastante más que simplemente grabar a los intrusos.
Los modelos disponibles en el mercado incluyen sensores de movimiento que, como ya se mencionó, pueden enviar mensajes de alerta al propietario de la casa, a las autoridades o a un familiar o vecino.
En otra época, los ladrones se cuidaban de llevarse las grabaciones, pero esto ya no es efectivo en un mundo en el que los sistemas modernos crean automáticamente respaldos en la nube.
Si el presupuesto es una consideración, puede iniciar con un kit básico de seguridad como el que ofrece Claro, por 1’316.000 pesos.
Incluye una cámara con sensor de movimiento, un sensor para la puerta y una alarma inteligente que notifica al usuario, a través de una aplicación que se instala en el celular, cuando se produce una violación de la seguridad.
La empresa de telefonía (www.claro.com.co) suministra un centro de control y una licencia para el uso de la aplicación por tres años, renovables.
“Las empresas tienen que avanzar conforme lo hace la tecnología, y empezar a ofrecer soluciones para la seguridad de las casas era un paso obligado para nosotros”, dice José Luis Gómez, director de Innovación en Claro.
En Unilago encontrará una amplia oferta de otros sistemas básicos. Por ejemplo, por 310.000 pesos puede tener una cámara wifi con movimiento y zoom que le permite ver desde su celular, y con una calidad de 3 megapíxeles, qué sucede en su casa cuando, por ejemplo, de la empresa de la alarma le avisan que ‘se activó una zona’.
Pero si quiere ir más allá, las posibilidades tecnológicas son muchas y muy interesantes. Hay desde cortinas que pueden programarse para abrirse y cerrarse a determinada hora, hasta sistemas que reproducen sonidos –incluso ladridos de un perro–, para simular que hay alguien en la vivienda.
Esto también se puede hacer con un esquema de luces inteligentes, programadas para encenderse aleatoriamente o a una misma hora todas las noches, en los puntos que se escojan, con el fin de crear la ilusión de que sigue habiendo personas en la casa.
ELTIEMPO