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Así ha crecido el nivel de vida de los colombianos en más de 100 años

Pese a que los últimos años no han sido los mejores para el país en materia económica, por factores como la caída de los precios del petróleo, la desaceleración, la reducción del consumo y los efectos de los impuestos en las empresas y en los consumidores, Colombia ha dado un salto importante en materia de bienestar y calidad de vida de su población en los últimos 200 años, y recientemente ha logrado consolidar varios indicadores en niveles superiores a los de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

En cuanto a la evolución de largo plazo, un estudio del Banco de la República, bajo el cual se construyó el Índice Histórico del Desarrollo Humano en el país (IHDD) tomando las variables de educación, ingresos y salud, muestra que luego de permanecer varios años cerca de cero y sin avance durante el siglo 19, en el siglo 20 este indicador ha subido de forma progresiva –hubo algunos altibajos–, hasta ubicarse cerca del 0,2.

Según el documento, liderada por Adolfo Meisel, uno de los codirectores de la entidad, y las economistas Juliana Jaramillo y María Teresa Ramírez, desde finales de la década de 1970 el índice de desarrollo humano de las mujeres ha estado por encima del de los hombres, al superar el nivel de 0,2.

“Colombia mejoró notablemente el nivel de vida de su población durante el siglo veinte. En la primera mitad del siglo las mejoras en calidad de vida se debieron principalmente a un mayor ingreso per cápita, mientras que las mejoras posteriores a la década de 1950 fueron impulsadas por mayores inversiones públicas, como en el caso de educación y salud”, señala el análisis.

Al revisar la primera variable, se evidencia que mientras entre 1870 y 1906 el producto interno bruto por habitante era inferior a los 1.000 dólares al año, para 1986 ya superaba los 4.000; en el 2002 ya estaba en 5.000 dólares y en el 2010 superó los 7.000. Sin embargo, todo fue parte de un proceso, pues mientras el PIB por habitante comenzó a crecer más rápido durante la primera mitad del siglo 20, las principales mejoras en la esperanza de vida y la educación se vieron durante la segunda mitad del siglo.

Pero un logro clave para el país fue la disminución de las tasas de mortalidad, que ha incrementado la esperanza de vida, situación que obedeció a la provisión de bienes públicos, especialmente en relación con las condiciones sanitarias derivadas de tener acueductos y alcantarillado.

Y es que antes del siglo 20 la expectativa de vida al nacer para hombres y mujeres no pasaba de los 35 años, nivel que para 1970 se acercaba a los 60 años y con datos al 2015 superaba los 65 años, con la particularidad que se amplió la diferencia entre mujeres y hombres, toda vez que las primeras tienen una expectativa de vivir hasta los 80 años al momento de nacer.

No obstante, mientras en el siglo pasado las muertes por tuberculosis, neumonía y enfermedades gastrointestinales bajaron de forma significativa,

Educación despegó lento

En cuanto a la educación, la investigación encontró que solo a comienzos de la década de 1950 inició su despegue, debido al aumento del presupuesto asignado al sector, producto de las mejores condiciones económicas durante esos años.

Y aunque todavía hay muchos retos en este campo, Colombia era uno de los más atrasados, pues a finales del siglo 19 la tasa de analfabetismo era del 66 por ciento, por encima de la de Argentina (48,7 por ciento), Brasil (65 por ciento), Chile (56,5 por ciento) y Uruguay (40,6 por ciento). Y la expansión del conocimiento iniciando el siglo 20 traía un ritmo bajo, porque la proporción de niños matriculados en primaria frente a la población total subió apenas de 1,5 por ciento en 1827 al 2,6 por ciento en 1898.

En este proceso también ayudó que, desde 1960, Colombia ha mostrado cambios importantes en su estructura económica, que pasó de la agricultura a la producción industrial, a las actividades de comunicación y de servicios, lo cual produjo no solo una migración desde las zonas rurales y un aumento de la urbanización, sino que hizo necesaria una mano de obra mejor capacitada, lo cual aumentó la demanda de trabajadores educados.

ELTIEMPO